Pensó en no abrir, pero el que fuera no dejaba de pegar, se dirigió hacia la puerta y miró por la mirilla, a través de ella pudo ver a un chico. El chico era musculoso, con unos labios carnosos y una nariz pequeña, tenía unos ojos preciosos, los ojos más bonitos que había vistos, eran verdes, tenían una chispa dentro de ellos que no pudieron evitar que la joven se perdiera en ellos, eran perfectos con su tez morena, tenía el pelo castaño y una sonrisa muy bonita, definitivamente era guapo.
Volvió a la realidad, cuando por fin se dio cuenta de que el chico no paraba de pegar, ya que traía un paquete, mejor dicho un paquetón que parecía pesar mucho, ¿sería el cartero de la zona? No lo sabía ya que se acababa de mudar a esa urbanización en la costa de Marbella, una preciosa ciudad situada en Málaga con unas playas que quitan el hipo. Pensó en mudarse ahí en cuanto vio aquella locura de playas, viendo que era primavera y faltaba poco para verano. Verano…que ganas tenía que llegase
-¿Hola? ¿Hay alguien ahí?
La chica estaba escondida detrás de la puerta, puesto que todavía llevaba la toalla encima y no pensaba de ninguna manera ponerse delante de aquel joven con no más de 20 años. Se ruborizo, que vergüenza pasaría si descubría su escondite detrás de la puerta, por un instante paró sus pensamientos, cuando el chico al no ver a nadie, intentó pasar.
-¡Déjalo ahí!
-Vale… ¿pero eres un fantasma o algo a lo que no se pueda ver?
-No, pero no quiero que me veas-se le escapó una risita por lo que le había dicho el chico.
-Ni que fueras un monstruo-e intentó pasar de nuevo.
Se rindió y se lo tuvo que confesar
-Estoy en toalla, me acabo de duchar y…no es conveniente que me veas-se ruborizó
Estaba pensando en la idiota que era al ruborizarse sin que el chico la pudiese ver, pero por fin el joven de ojos verdes aceptó y le dejo el paquete sin rechistar delante de la puerta, no preguntó más, se despidió y le dijo que ya tendría otra oportunidad para verla y conocer su nombre. No se lo pensó dos veces, se vistió corriendo poniéndose un vestido básico y unos sandalias, se hizo una coleta alta y empezó a abrir ese paquete tan misterioso. Cuando lo abrió sus ilusiones quedaron fuera de escena, ¿una caja fuerte? ¿Era una broma? Porque si lo era no habría tenido ninguna gracia, comprobó el remitente y ahí encontró lo que buscaba, Adam Burton.
Se habían equivocado, vaya con las ganas que tenía de recibir algo así, eso haría que se emocionará, como había estado rato antes, se sentiría en una película, pero ¿quién iba a mandarle a ella una caja fuerte? Tendría que llevarla a correos, y esta semana estaría llena de exámenes, así que no le quedaría más remedio que llevarla en cuánto pudiera, miro la hora, las doce y cuarto, si se apresuraba puede que tuviese tiempo para visitar a Sara, ahora que se había mudado, su vecina. Cogió el coche, un mini sin carnet, cuando por fin ese año cumpliera los 18 estaba segura que se desprendería de él, su ilusión de la vida era comprarse un lamborgini, pero dejo los sueños hace ya algún tiempo.
Tiempo después se encontraba frente a la puerta de Correos que no estaba nada lejos de su urbanización, al mandarla allí sus padres habían considerado todas las perspectivas del sitio, para que tuviese a mano todo lo posible. Entró en aquel lugar al no encontrar a nadie para que pudiera recoger el paquete, pesaba mucho para que ella pudiera sola. Entró y no dudo acelerar el paso al oír unos gritos que no le transmitieron muy buen ambiente, al llegar al despacho vio de donde procedían los gritos, el muchacho que un rato antes había estado en su puerta estaba discutiendo con otro chico muy arreglado, se veía a simple vista que era rico. Se interpuso entre los dos para que la vieran y por lo menos se cortarán, para intentar bajarles el tono, pero al final la cosa le salió peor para ella misma.
-Hola, venía a devolver un paquete que me han dado esta mañana, me llamo Lucia Davó.
-¡Qué suerte madre mía!Señor, esta es la chica a la que le deje el paquete por equivocación, así que no tendrá que llamar usted a nadie, los cambios se harán de inmediato, se puede usted tranquilizar.
-¿Eing? –ahora resulta que ella era el motivo de discusión, lo que le faltaba oír.
-Por fin, ¿dónde está? Vamos, corra, no tengo tiempo, ese paquete es muy importante, aquí está el paquete suyo, es muy pequeño, se puede llevar perfectamente en la mano.
Salieron a la calle, hacia un radiante día, los pajarillos cantaban, el sol lucía uy brillaba con una fuerza espeluznante y todo el mundo para ella debería estar feliz en ese maravilloso día de primavera. Menos ese joven amargado, no había dejado de quejarse, era increíble, le habían molestado mucho mus palabras pero se calló. Por fin llegaron al coche, Adam cogió su paquete y compreobó que era el justo, a Lu le tocó también abrrir el suyo, pero por desgracia la ilusión del día y de saber que había en ese precioso paquetito hizo que estallará en lágrimas, el joven por una vez en todo el día la miro con detenimiento sin saber qué habría ocurrido.
Que bonitoo
ResponderEliminarGracias:) espero que tenga futuro^^
ResponderEliminarUn beso!