sábado, 23 de abril de 2011

capítulo 3

Empezó a correr sin ninguna dirección, no sabía lo que hacer, pero no pensaba en quedarse de ese joven rico, al que le parecería una tontería al más no poder, ni lo pensaba ni lo haría. No se pudo imaginar que solo andaría dos pasos, el joven la agarró y le preguntó que le pasaba, no se lo podría creer, como era capaz de preguntarle eso después de haberla humillado, se dio la vuelta para decirle que la dejara en paz, sabía que no estaba bien, pero no podía con su alma en estos momentos, ese día, aquella tarde… ¡no!
El corazón empezó a latirle fuerte, no podía más, al girarse vio al joven de frente mirándola, mirando como esas lágrimas le escapaban de la cara sin ton ni son, como haciendo una carrera por cuál llegaba antes. Lo que no se esperaba era que por fin se dio cuenta de cómo era el joven, sus caras estaban a poca distancia y pudo apreciar lo hermoso que era.
Su melena era castaña, era dulce, ya que en ese justo momento con el sol tenía tonos en miel, sus ojos tenían un bonito marrón pardo que no dejaba de sorprenderla, su nariz era normal, sus labios eran carnosos, muy carnosos y era muy delgado y alto, tampoco tendría más de 20 años. El joven le quito las lágrimas de la cara con las manos, haciendo el idiota puesto que no podían dejar de salirles más y más.
-No te doy asco ¿o qué?-dijo entre sollozos.
-No soporto que una chica tan guapa esté llorando, no me das asco, solo que es muy importante este paquete y estaba asustado porque creí que ya no lo iba a tener.
-No creo que sea el momento más adecuado para cumplidos, prefiero que te quedes el paquete.
-¿Pero que hay en él para que te pongas así?
La chica no aguanto más y salió corriendo, sin dirección, sin compromiso, sina nada por lo que luchar, reír ni siquiera nada por lo que anhelar, otra vez, otra vez se le venía en mente aquella tarde, aquella tarde, aquel día, otra vez, no, no podía volver a recordarlo, para eso sus padres a había mandado allí. Sus padres viven en Galicia, y ella vivía allí desde que nació, pero el incidente que ocurrió ese día, la había marcado tanto que hacía meses que no comía, no dormía, no salía y no dejaba de echarse la culpa de lo sucedido, por ello sus padres tomaron una decisión muy difícil pero de la que no se arrepentirán, ya que su vida allí se había convertido en un infierno. El chico no dejaba de mirar a su alrededor, ¿dónde estaría esta chica?, cogió el paquete que había dejado en el suelo y miró el interior. No lo comprendía, si solo había un osito de peluche, era muy bonito y llevaba bordado un nombre, Jose, sigió investigando y se dio cuenta de una cosa, por la barriga tenía una mancha, de un color Burdeos, no tenía ninguna duda, era sangre.
Al pensar durante un rato, vio que todos los paquetes de correos y cartas llevan la dirección del destinatario, por lo que al ver que estaba cerca no dudo ni un instante en llevarle el paquete. Cuando llegó estuvo pegando durante un rato, no paró de pegar hasta que la chica de enfrente salió con una muchacha más y es dijeron que no estaba, no había vuelto desde que salió esta mañana. Eran las 6, todavía tenía tiempo de esperarla un poco más, se desprendió sobre la puerta y cerró un poco los ojos, estaba muy cansado, no había podido dormir con el asunto que estaba llevando esa noche, sin quererlo ni beberlo se quedo dormido.
Miró la hora, las 9, ya era hora de regresar a casa, se había caído y creía que tenía un esguince, eso por correr tanto, se dijo a ella misma. Llegó a casa a las 10 menos cuarto, lo que no se esperaba es que justo cuando iba a empezar a sacar las llaves vio a alguien en la puerta de su casa, parecía un borracho, estaba tirado delante de su puerta con algo en la mano, quizá una botella de whisky, tuvo miedo pero pensó que mejor si la mataba o le hacía algo, fue corriendo y justo cuando llegó sin esperar un solo segundo le gritó.
-¿¡Qué haces en mi casa!? ¿¡Quién eres!?
Adam, se despertó, sin saber dónde estaba y pegó un fuerte gritó al escuchar los gritos de alguien que estaba cerca de él, cuando recordó lo que había pasado, tras el susto que se había llevado y vio donde estaba se levantó y paró a la joven que no hacia más que saltar, preparándose por si la atacaba.
-¿Lucía, te llamas no?
-¿Adam? ¿Que haces aquí?-la muchacha se ruborizo demasiado ya que había hecho la idiota.
-Te dejaste el paquete allí, oye se que no te gustó , pero es muy bonito ¿mira ves? Es un osito precioso, sé que querías estar sola y tal, pero creo que si me lo cuentas te ayudará un poco, ¿no?
-Si...es precioso la verdad-la muchacha sonrió por primera vez- la verdad es que si, ¿quieres pasar? Pero, ¿no ibas muy ajetreado?, no tenías tiempo para nada y...estabas dormido delante de la puerta de mi casa como un borracho.
-Ya, se me ha debido de pasar el tiempo, pero no era esta mi intención, en serio, verás yo...
-¡Shhhhhhhhh! Calla antes de que me arrepienta, anda tira.
Se acomodaron en el sofá que había en el salón, era amplio, había dos pero se pusieron los dos juntos en el más largo ya que si tenía que llorar o algo,la muchacha necesitaba un hombro donde hacerlo, o eso le pareció a Adam que no dijo nada y se sentó al lado de ella. Cuando entraron a la casa se sorprendió, ya que estaba decorada detalle por detalle, no era una mansión, desde luego, pero tenía un aspecto rústico muy bonito y estaba llena de fotos, donde siempre salía sonriente con amigas, familia y otra gente.
-Verás, todo empezó cuando yo tenía 16 años, con esa edad ya tenía permiso para sacarse el eórico de conducir y no lo dudo ni un segundo, era noviembre y después de un gran esfuerzo de meses se lo consiguió sacar, las primeras semanas quería llevar a su familia a todas partes, y aunque no tuviese práctico, cogía carreteras por la que nunca pasaba la policía. Una tarde me ofrecí a llevar a mi hermano a la guardería, era temprano y...
Quisiera estar siempre a tu lado, huir de todo mal (de todo mal), de tu cuerpo un esclavo, y creo que te he demostrado que estoy enamorado (simplemente), te lo quiero confesar (te lo quería decir)
Su móvil sonó justo en ese momento, no se lo podía creer, en la pantalla podía leerse claramente mami y no dudó en cogerlo, la echaba muchísimo de menos.


4 comentarios:

  1. Qué mala pinta tiene la historia del hermano... Y me ha hecho mucha ilusión que la protagonista se llame Lu jejeje.
    La historia comienza muy bien, seguiré leyéndola poco a poco :)
    Ah, he visto un comentario tuyo diciendo que esperas que tenga futuro. La historia tendrá futuro si tú lo quieres, ¡ya verás como sí!
    ¡Un beso!

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  2. ya..., jajaja es que me gusta mucho y además como sentí ganas de escribir al leer tu historia^^
    Eso espero!^^¡Un beso!

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